Prueba Merida

Cristian Merida 1

Tras la disputa este pasado fin de semana de la primera prueba del Open EnduroAstur, Cristian Infante, el ganador del sorteo para participar en la prueba con la Merida One Sixty, nos ha contado sus impresiones. Muchas gracias Cristian, esperamos que te haya gustado la experiencia.

Hola gente, después de disfrutar de esta bici este tiempo, el único precio que tenía que pagar era resumiros un poco, o transmitiros les sensaciones que me produjo, tanto subiendo como bajando.

Bueno, voy a hacerlo un poco a modo de diario, ya que desde el día que me comunicaron el notición, fui escribiendo un trozo sobre la bici, los entrenos con ella y finalmente la carrera.

Vamos a ello.

 

Día 1, Sábado 20 de abril

No es un día más, ya que el día anterior, había sido mi cumpleaños, pero por motivos “académicos” llevaba sin ver a mi novia una semana, y ese día iba a darme el regalo. Además mis padres me invitaría a comer fuera. Me levanté con una sensación extraña, además de la comida y los regalos, había algo que me rebotaba en la cabeza: La organización, en colaboración con la gente de Mérida, sorteaban el poder participar en la carrera, para mí, de casa, con una Merida One Sixty. Me paso varias veces por Facebook a ver si cuelgan el nombre del afortunado, pero nada. Llega la tarde, y salgo con mi novia a tomar algo. Me cruzo con gente de la organización y con otros endureros, les pregunto si saben algo, pero no se sabe nada aún. Recibo los regalos, pero la sensación de intranquilidad no desaparece, y más o menos a eso de las 23:10, me llega un mensaje con la noticia. No puedo parar de sonreír, y decido acostarme temprano por eso de que durmiendo pasa más rápido el tiempo y además tenía planeado salir con mi bici. Ya empiezo a contar las horas que me faltan para poder subirme en la Merida.

 

Día 2, Domingo 21 de abril

Me levanto temprano, preparo la mochila y me visto de romano. Cogí mi bici y cuando estoy saliendo de El Entrego, veo que a la altura del cementerio, sube un grupo de rider’s. No apretó, ya que mi plan era subir parar a comer en casa de mi abuela (tengo la suerte de que mi abuela vive en el ultimo pueblo de la subida hacia El Lago) hacer las bajadas tras la carrera de F1 y volver a subir. Pero cuando llego al pueblo, veo que por la caleya, suben un par de ciclistas, y decido acercarme a saludar y a ver cómo pasan la primera zona de piedras. Conocía a varios de los que estaban allí, y me dicen que un chaval, llamado Roberto trae la Merida. Me deja probarla unos instantes, y las primeras sensaciones eran extrañas, pero buenas. Era normal, ya que siempre he usado rígida. Después, ellos salen a hacer el tramo, y yo me vuelvo a casa. Tras esto, mis ganas de probar la One Sixty, son aún mayores.

Cristian Merida 2

Día 3, Lunes 22 de abril

Tengo clase por la mañana y hasta las 11 no puedo recibir la bici. La clase acaba un poco antes, y recibo la llamada de Roberto, con el que me cito para que me de la Merida. El día anterior, los pedales eran automáticos, pero yo no tengo zapatillas adecuadas. Por suerte, la gente de ATB me presta unas plataformas de El Gallo, que me vienen de perlas. Me explican varias cosas, tija telescópica, bloqueo del amortiguador, y algo de la horquilla. Voy con el tiempo justo, pero decido que no puedo estar en casa parado teniendo esa bici en el garaje. Me visto y decido hacer un tramo rápido para llegar a casa con tiempo. El Venturo es una opción interesante, y me dirijo hacia allí. A la salida de El Entrego, me encuentro con dos ciclistas que iban a conocer los tramos Lago y Venturo, y como no estaban seguros me uno a ellos para indicarles el enlace. En la subida, con el amortiguador bloqueado y la horquilla comprimida, apenas se nota la diferencia entre mi rígida y la One Sixty 1800. El pedaleo es muy fluido, y al disponer de más coronas, en las zonas más pronunciadas, subo bastante relajado. Los mandos del cambio son distintos a los que tengo en mi bici, pero la adaptación es rápida, y enseguida te das cuenta de sus ventajas. Finalmente, llego a la salida del tramo Venturo, y tras darles unas pequeñas indicaciones para que llegasen bien a la salida del Lago, pongo las protecciones y desbloqueo la horquilla y el amortiguador. Bajo la tija, y me tiro por el tramo. Primeras sensaciones bajando, muy buenas. El tacto de los frenos es increíble, y la bici se come los obstáculos. Llego a una zona de llaneo, y subo la tija, que gran invento, esto de las tijas pijas. Pedaleo y llega la zona de arboleda. Primer salto, no lo dudo y me tiro, la bici me lo pone fácil y la recepción es buena. El terreno está muy bien, pero las ruedas ayudan y noto como la bici se mueve hacia donde quiero. Llegan los cortados, el primero no es complicado, se hace bien con rígida, pero el segundo nunca lo había hecho. Me acuerdo de los consejos que me dieron otros riders, y me tiro con el culo atrás y soltando frenos. Una vez más la Merida me da esa motivación y ese apoyo mecánico que necesito para atreverme a hacer cosas. A partir de aquí solo quedan un par de toboganes, no muy complicados, pero entretenidos, además de una zona de pedaleo estrecha. Subo la tija y pedaleo con calma. Ya queda poco para final de tramo. Las primeras sensaciones en tramo, son increíbles. Las suspensiones son muy progresivas, y el manejo inmejorable. Las ganas de coger la bici aumentan más si cabe, y me cito con un colega para seguir probándola y probándome!

 

Día 4, Martes 23 de abril

Hace buen día, me levanto con el tiempo justo, pero enseguida me reúno con otros tres compañeros, y empezamos a subir. Vamos a ver qué tal están Lago y Venturo. La subida se hace a un ritmo normal, pero cronometrando para saber qué tiempo empleamos en el enlace. Las cuentas salen, y esperamos que el día de la carrera hagamos un tiempo igual. Por primera vez pruebo la One Sixty en subida en pista. La tracción es increíble, y exceptuando una zona, lo subimos todo sin problemas. Llegamos a la salida del Lago. Ponemos protecciones y tras ajustar las manetas y el amortiguador, con los consejos de Chen, Colu y Danny, nos tiramos al tramo. La primera zona de piedras, la paso con bastante soltura, ya que la Merida absorbe mucho. Tras esto llega una zona de pedaleo, subo la tija y en un momento ya empieza otra vez la bajada.

Llega una zona nueva, por la que nunca había bajado, por lo que me lo tomo con calma. Los obstáculos van pasando sin mayores problemas, pero llega una zona complicada, con un salto y un tobogán. Es muy seguido, y recepciono mal, toco el freno de adelante, y la bici me escupe por encima del manillar. Primera caída, y por suerte solo tengo un raspón en el brazo, pero cuando miro la bici noto que la rueda delantera esta doblada. Mala suerte, el día de enduro se acabo en ese momento. Me siento bastante frustrado, ya que al segundo día de pruebas, daño la bici, y eso no le gusta a ningún rider. Las sensaciones estaban siendo muy buenas, la zona de pedaleo se pasa con mucha facilidad, incluso con la horquilla abierta y el amortiguador desbloqueado, y con la tija telescópica, es aun mas fácil. Y el descenso estaba siendo muy fluido, pero por un fallo, no podre disfrutar de la bici hasta que la rueda este reparada.

Cristian Merida 3

Día 5, Miércoles 24 de abril

Tras un día accidentado, en el que dañé una rueda, hoy miércoles es la presentación en el ayuntamiento de San Martin del Rey Aurelio, el concejo en el que se celebra la primera prueba del open. Tengo clase, pero me escapo un poco antes para llegar a tiempo, ya que la Merida estará presente en la presentación. Nos recibe el alcalde, y tras esto hay una pequeña rueda de prensa, en la que se explican varios detalles sobre la organización de la prueba. El resto del día transcurre sin novedad sobre la rueda, y me encuentro bastante desanimado por esto, ya que pienso que no podre coger la bici en un par de días, hasta que se repare.

 

Día 6, Jueves 25 de abril

Me levanto temprano, y cuando miro el facebook, veo que tengo un mensaje de Colu, en el que me dice que ya está solucionado lo de la bici. Quedamos para recogerla, y cuál es mi sorpresa cuando me dice que en vez de la 1800, me deja un 3000. Las diferencias básicas son que frente a los frenos Avid de la 1800, la 3000 tiene XT, y frente a los mandos y cambios Sram XO de la 1800, la 3000 lleva Shimano Deore XT, en cambio, desviador, mandos y bielas. Además de todo esto, las suspensiones Rock-Shox son sustituidas por unas Fox, con el famoso sistema CTD. Pues nada, después de esto, ajustamos la bici a mi gusto, y nos dirigimos a entrenar con más gente. En total somos cuatro, Danny, Meirinhos, Colu y yo, y vamos hacia los TC’s 3 y 4. Durante la subida por carretera no hay diferencia con mi rígida, pero cuando empieza el hormigón y las pistas, cambio el sistema CTD a T, es decir Trail, y la diferencia es abismal. La tracción se nota muchísimo, y aunque el terreno está seco, sé que si lo intentase con mi bici, hubiese perdido tracción en muchos sitios. Al finalizar la subida, somos 5, ya que se nos une Cova. Sin más, ponemos protecciones y nos tiramos por el Abismo. Cierro el grupo, ya que soy el más novato y no quiero frenar a nadie. Cova va delante de mí, y poco a poco me saca terreno, pero voy teniendo muy buenas sensaciones con los nuevos componentes. Pasada la primera zona de bajada, llegamos a una zona de pedaleo, en la que subo la tija hasta volver a llegar a la bajada.

En el primer salto, noto que el rebote de la horquilla está muy rápido, y en el segundo me lo tomo con más calma. Tras otra zona de bajada, llega el final del tramo, y les comento el tema del rebote. Meirinhos me lo ajusta, y salimos hacia la Barganera. La subida se me hace algo dura, por el cansancio, pero por suerte, la Merida me ayuda en las zonas de tracción. Llegamos arriba y sin pensárnoslo nos tiramos. Tras una primera zona con un par de cortados, hay una zona de arboles, en la que bajo con bastante soltura, y moviendo la bici entre los arboles con facilidad. No estoy acostumbrado a un manillar tan ancho, y en alguna ocasión paso justito entre los árboles, pero sin embargo, la mayor anchura me ayuda a controlar mejor la bici. Los frenos son muy potentes, e intento mantener el dedo lejos de la maneta del freno delantero, para no perder mucho tiempo. El tramo es muy divertido, y exceptuando la zona técnica de piedras, el resto va bien.

Por la tarde tengo clase, pero por suerte, salimos antes de lo esperado y decido volver a coger la bici. Salgo hacia la otra vertiente del valle para hacer Lago-Venturo. Subo relajado, ya que por la mañana había acabado bastante cansado, y además el calor aprieta. Llego al ultimo pueblo de la subida, y me paro. Mientras estaba allí, llegan Chen, Norber y Jaime, y aunque no había quedado con ellos, me junto para entrenar los tramos. En la salida nos cruzamos con mas gente. Decido salir el primero con un poco de margen para ver cómo pasan en la zona en la que tuve el percance el martes. Tras esto la hago sin problemas, aunque con más cautela. El resto del tramo lo conozco, y llego al final sin problemas. Por fin el ultimo enlace del día. Lo hago controlando el tiempo, para tener una referencia para el domingo. Entro dentro del tiempo establecido, y empezamos la bajada de Venturo. Cierro el grupo, y enseguida me sacan distancia, sin embargo, noto que estoy mejorando con la bici. Paso el salto y los cortados sin problemas, y llega una zona con varios toboganes, que están tremendos, con el terreno seco y con agarre. La última zona es sencilla, con un par de curvas cerradas, y la meta. Ha sido el día más completo desde que tengo la Mérida, pero ahora toca un poco de calma, ya que parece que el tiempo no va a acompañar para los días siguientes. En mi cabeza, y aunque suene egoísta, pienso que la carrera tendría que ser dentro de un mes, para poder disfrutar de la bici mas tiempo.

 

Día 7, Viernes 26 de abril

Tras una semana casi completa de entrenos, me tomo este día de descanso. Además y como anunciaba todo el mundo, llueve. Lo único que hago, es llevar la Merida hasta el último pueblo que hay en el enlace del TC-1, donde tengo una casa, para al día siguiente poder entrenar los dos primeros tramos, y ver cómo va la One Sixty en barro.

Cristian Merida 4

Día 8, Sábado 27 de abril

A pesar de que el día esta desagradable, decido salir igualmente a probar los tramos 1 y 2. El trasiego de gente por los tramos y por la zona que la organización habilita en el parque es increíble, y eso motiva. Como ya dije, tengo la bici casi en la salida del TC 1, por lo que no tengo que hacer el enlace, solo la ultima parte por pistas. Hasta hoy, nunca había pedaleado con la One Sixty en barro, y enseguida me doy cuenta de las ventajas con las que cuento frente a mi rígida. El pedaleo es ligero, y apenas pierdo tracción, por lo que enseguida llego a la salida. Con las protecciones puestas, me tiro a un tramo a conocido en seco, pero en mojado es totalmente distinto. Llego a la zona nueva, donde se me complican mucho las cosas, con el terreno muy embarrado y muy roto por el paso de los riders. Paso con tranquilidad, ya que no quiero ni lesionarme, ni dañar la bici. A mitad de la bajada escucho un par de truenos, y enseguida empieza a granizar. No está para correr mucho, pero igualmente hago el enlace para probar el TC 2. Como en el anterior tramo, me lo tomo con tranquilidad, ya que el terreno esta totalmente jabonoso. Tras la primera zona, llegan los cortados y una zona de toboganes, que paso a pata. La zona de pedaleo también esta delicada, pero la hago montado. Enseguida estoy abajo, pero en comparación con el jueves me doy cuenta que el tiempo es mucho peor. Tras hacer estos tramos me acerco al parque, ya que la organización quiere exponer la merida. Sin más, recojo el dorsal y, aunque hasta este momento, me había mantenido en calma, empiezan los nervios.

 

Día 9, Domingo 28 de abril: Día de la Carrera

Me levanto temprano, para desayunar con tiempo y llegar a la hora del briefing. Cuando salgo de casa veo que los coches están nevados. Primera competición de enduro de mi vida, y va a ser sobre barro y nieve. Cojo la bici y voy hacia la zona de salida. Llego temprano, pero el tiempo corre muy rápido y llega mi hora de salir. El primer enlace lo conozco, y subo controlando el tiempo y sin gastar muchas energías. El paisaje es espectacular, con todo nevado, y al final llego a tiempo a la salida.

 

TC 1 El Lago

Salgo con cuidado, mi único objetivo es acabar. La primera zona hasta el pedaleo es sencilla, solo tiene una trialera al principio, pero la Merida se traga las piedras y llegamos a una zona de pedaleo. El terreno está muy roto por el paso de los demás competidores. Llegamos a una zona de bajada, en la que ayer tuve bastantes problemas, pero hoy parece que esta algo mejor. En una zona con un salto, hay bastante gente animando y intento saltar, pero justo antes del salto, la bici se me cruza, y ya no puedo coger velocidad para saltar. Después de esto llega una zona lenta, y finalmente una zona de piedras, que con la humedad y la nieve esta bastante delicada. Por suerte, la paso sin problemas y llego al final del primer tramo.

El enlace hasta el TC 2 es bastante corto, pero sin embargo llego con el tiempo justo para comer una barrita, y salir.

 

TC 2 Venturo

Es un tramo que, a mí personalmente me gusta mucho, y con la nueva zona aun mas. La primera zona es rápida con peraltes que se han ido haciendo con el paso de los corredores. Hay una de zona de pedaleo cómoda para volver a meterse al bosque, donde nada más entrar hay un salto. Decido hacerlo, y aterrizo sin problemas, pero me voy un poco largo. Recupero la

bici y sigo por el trazado hasta llegar a los cortados. Los hago sin problemas, y llego a la zona nueva. Esta como hielo. Las ruedas no se agarran al terreno, pero sin embargo voy manteniéndome sobre la bici hasta llegar a los toboganes. Cuando llego al primero hay 4 personas bajándolo. Todos bajamos los toboganes arrastrándonos. En la zona de pedaleo hay tanta cantidad de barro que me traba las ruedas, y pierdo mucho tiempo. Después de esto llega un par de zetas muy divertidas, y el final del tramo.

Llegó el momento del peor enlace del día. Paso por el avituallamiento y cojo algo de comer. Siendo sincero, tengo que decir que estuve a punto de tirar lo toalla, pero decido intentarlo. Subo a un ritmo normal, aunque tampoco puedo dar mucho mas. No me paro, y llega la zona de hormigón donde me poso, pero sigo hacia arriba. Hay nieve, y por la rodada baja un hilo de agua que ya casi es un riachuelo. Me alcanza un chico de Madrid, Miguel, quien me anima para seguir, y finalmente llego a la salida. Llego con retraso pero igualmente salgo.

 

TC 3 EL Abismo

El tramo más largo, con una zona de pedaleo muy dura al principio. El cansancio se nota, y te agotas hasta bajando. Al contrario que en los otros tramos, aquí apenas encuentro riders, solo me cruzo con Cova, que tenía problemas en los pedales. Sigo hacia abajo, y llegan los saltos. Aprovecho el potencial de Merida para pasarlos, y sigo hacia el final de tramo. No hay mas zonas complicadas, salvo un par de cortados. Con el terreno húmedo los paso con suavidad, ya que hay uno en el que hay que girar la bici a la mitad. Tras esto, llega la meta, y a punto estoy de abandonar.

Con la idea de abandonar, me encamino hacia la zona de piedras del final del TC 4, para ver  como la pasan los demás ciclistas. Sin embargo, estando allí, la gente me anima a que siga, y finalmente decido continuar. Es un tramo de enlace relativamente corto, pero con un par de zonas de porteo, que lo hacen duro. Además de esto, ya había salido tarde en el anterior tramo, y probablemente llegaría tarde a este también. Otra vez Miguel me alcanza, y poco a poco, vamos subiendo. Lo hacemos tranquilamente, con el único objetivo de llegar, y de que nos dejen salir. Y finalmente llegamos a la salida del último tramo.

 

TC 4 La Barganera

Mirando el reloj me doy cuenta de que ya estoy fuera de control, pero igualmente, quiero terminar la carrera. Ya no puedo más, y bajo por lo que valgo. Se me hace muy duro el descenso, incluso me bajo para hacer un par de cortados. Tras pasar la zona de la pasarela, por la alternativa, llega una zona de sendero, donde hay que dar pedales. Lo paso muy despacio, por el cansancio, y llega la zona de piedras. Es una zona muy técnica, y la hago intentando tener control total sobre la bici, y salvo una pequeña caída justo antes del puente de madera, la hago entera. Ya queda poco para la meta, y bajo pensando que voy a terminar la carrera. Finalmente acaba el tramo. En la meta esta Xandru, quien se sorprende al verme llegar.

Esto fue todo lo que me paso en esta semana con la Mérida. Para mí ha sido una semana increíble, y poder probar esta bici todo un orgullo. Por eso, y aunque haya sido fuera de tiempo, quería terminar la carrera, para demostrar que esta bici puede aguantar en una carrera tan dura como ha sido la prueba de El Entrego.

Como ya he dicho, el cambio de mi rígida a esta es sustancial, por lo que seguramente no le he podido exprimir al máximo. Sin embargo, tengo que decir que me ha sorprendido gratamente el comportamiento de la One Sixty, tanto de la 1800 como de la 3000. Puede parecer un tópico, pero apenas he notado diferencia pedaleando entre la doble y mi rígida. Pero por otro lado, en pista o senderos, la tracción mejora mucho. Y finalmente en los descensos, la diferencia es abismal. Obstáculos que antes nunca me atrevería a afrontar, con la Merida no lo dudaba, y esto te hace disfrutar más del mountain bike. Los cortados, los saltos, las trialeras, no hay obstáculo que frene a la One Sixty. La One Sixty es una opción muy seria para esto del enduro.

La única pega que le pongo a esta semana, es que ha sido muy corta y me gustaría disfrutar de la Merida mas tiempo. Pero por otro lado, también quiero que otro afortunado, como yo para esta carrera, disfrute de ella en la segunda prueba del Open EndurtoAstur, que será en Illas. Finalmente, quiero agradecer al Comando Fesoria y a Merida, la oportunidad que me han dado de probar una maquina de enduro como la One Sixty.

Cristian Infante Fernández